Pobreza infantil | La EPA marca el camino de la pobreza infantil mientras los ERTE la contiene - El Salto

La EPA del tercer trimestre recolocó los alarmantes datos del segundo: el porcentaje de niños y adolescentes en hogares sin progenitor alguno trabajando descendió del 25 al 15%. El escudo social de los ERTE sigue parando el golpe y la temporalidad del empleo estival, también. No obstante, la economista especializada en laboral, salud y género de la Universitat Pompeu Fabra, Libertad González, advierte de que “es importante estar pendiente de estos datos, más cuando las restricciones actuales apuntan a nuevos confinamientos y bajada de la actividad en la hostelería y la restauración”. 

Las consecuencias de las crisis económicas se perciben a largo plazo, cuando las tendencias dejan de serlo y se convierten en evidencias. El golpe de 2008 tuvo su pico en 2013, cuando el 17% de los hogares con menores de 16 años a cargo no tenía ningún adulto en el mercado laboral. Hoy el porcentaje se sitúa en 11,36%. En los últimos ocho meses, se ha retrocedido tres años en la recuperación de este dato (el tercer trimestre de 2017 se situó en 11,45%).

La línea mostaza se corresponde a los datos de personas con empleo pero que no han trabajado durante la semana anterior a la recogida de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), debido mayoritariamente por encontrarse en ERTE, por bajas de maternidad, paternidad y laborables. La línea azul recoge a los progenitores que no tienen empleo.

“Las noticias del segundo trimestre de la EPA fueron bastante alarmantes para nosotros”, indica Alexander Elu Terán, de la organización Save the Children, quien sostiene que la pobreza infantil “deja heridas en la edad adulta”. 

Terán tiene claro, como lo tiene el relator de la ONU o cualquier experto al que se le pregunta, que la pobreza infantil en España está ligada a la ausencia de protección social. Lo que en Europa son ayudas universales a las familias, aquí se adjudican “solo en casos de pobreza severa, dejando fuera los niveles de pobreza moderada, que son pobreza al fin y al cabo”, y, además, se eliminan para los receptores del Ingreso Mínimo Vital. “O Ingreso Mínimo Vital o ayudas a las familias con hijos”, alerta Terán sobre el descarte. 

Por ello, resume que “la baja intensidad laboral en España se traduce en altas tasas de pobreza infantil, dado que la protección social destinada a familias es mucho más escasa que en Europa y pone en evidencia la baja capacidad redistributiva que tenemos”. Antes de la pandemia, la tasa de pobreza infantil se situaba ya en un alarmante 27,4%, según la encuesta de condiciones de vida del INE de 2019.

Monomarentalidad

La monomarentalidad es un factor de riesgo para la pobreza infantil. “Se manifiesta por la dificultad de conciliar a la hora de acceder al empleo, de su acceso a empleo segregado y de la mayor incidencia en la temporalidad”, añade el experto en esta área en Save the Children.

“Como sociedad no nos podemos permitir más años de pobreza infantil, nos pone a prueba a la hora de juzgar el grado de dignidad de los miembros de nuestra sociedad, así como de los efectos que tiene en términos de acceso a la educación, a la participación en el ocio y a los niveles de salud”, concluye Terán.

La nueva prórroga de los ERTE ha fijado hasta el 31 de enero de 2021 la aplicación de esta medida que sostiene los ingresos laborales en un 70% del salario del empleo suspendido debido a la pandemia. 

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