Mientras crece la inquietud en escuelas e institutos públicos por el inminente cese de 1.117 docentes contratados por tres meses bajo la figura de “refuerzo covid” para paliar las dificultades de aprendizaje generadas por el confinamiento y la suspensión de las clases presenciales, la Comunidad de Madrid se ha apresurado en garantizar la “ampliación de la dotación de recursos a los centros privados concertados para la aplicación de medidas organizativas y de prevención higiénico sanitarias frente al Covid 19 durante el curso 2020-2021”.

La finalización de los contratos en el ámbito público tiene fecha: el 22 de diciembre próximo. Y según el consejero de Educación, Enrique Ossorio, no hay lugar a renovación. “No hay comunidad autónoma que aguante” expresó días atrás en referencia a lo que considera un gasto “de 370 millones de euros”. De esta forma, Madrid se separa de la mayoría de autonomías que han considerado necesaria la continuidad de la inversión en personal de refuerzo para el resto del curso lectivo.

Precisamente, el lema “La educación no es gasto, sino inversión”, fue uno de los elegidos por un nutrido grupo de familias, docentes y profesorado que este jueves protestó en la Puerta del Sol, convocados en la Plataforma de docentes de refuerzos Covid. Conscientes de que solo quedan once días, están agotando las medidas de protesta para alertar sobre el agravio que significa para la enseñanza pública y la necesidad de que su trabajo se amplíe a todo el año.

La situación es inversamente proporcional a la vivida a finales de agosto, cuando la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, destacaba la importancia de estas contrataciones, una especie de buque insignia que garantizaba el reinicio de las clases en forma presencial. Su idea de prescindir de ellos contrasta con la opinión unánime de la comunidad educativa y sindicatos, que destacan la importancia de prolongar sus contratos durante todo el curso escolar.

“Hemos estimado que serían más de 20.000 alumnos los que se quedan sin esos refuerzos que han sido comodines para todo”, explica Sofía

“Hemos estimado que serían más de 20.000 alumnos los que se quedan sin esos refuerzos que han sido comodines para todo”, explica Sofía, maestra de primero de primaria en una escuela de Móstoles, quien ha tenido que asumir una tutoría ante la falta de profesor asignado. “Si hago la función de tutora no puedo hacer la de refuerzo. Si yo me voy los alumnos otra vez no van a tener profesor. Entonces qué pasaría ¿las ratios aumentan? ¿se quedan niños sin profesores?”, pregunta.

En idéntica situación se encuentra Sara, maestra en una escuela de Getafe. “El consejero de Educación se escuda siempre en que su compromiso era por un trimestre, pero claro, un trimestre no es suficiente porque además muchos compañeros han empezado en noviembre, es decir que solo estarán un mes. Aparte de que curricularmente, aunque hubiéramos empezado todos desde un principio, tampoco hubiera sido suficiente”, asegura.

Al igual que Sofía, ha tenido que asumir una tutoría que le ha impedido cumplir con sus tareas de apoyo. Su cese implicará no solo que el alumnado pierda el refuerzo, sino que se quede sin docente. “En mi centro realmente hay niños que no pueden prescindir del apoyo, con el agravante de que se han visto privados de tener un profesor de refuerzo porque al suyo le tocó hacer una tutoría. En muchos lados ha pasado lo mismo”, asegura.

“Los niños necesitaban estar entre iguales, con niños, chapó con ellos porque después de tantos meses se han portado muy bien en las clases, llevando su mascarilla sin quejarse. Y ahí hemos estado nosotros, y ahora si prescindes de los recursos humanos lo que estás haciendo es empobrecer a la educación pública”, lamenta Sara.

«No sabemos por qué en la concertada son necesarios y en la pública no. Me alegro que allí lo sean, critico que en la educación pública se nos discrimine de esa forma, a nosotros y a los alumnos”, cuestiona Sofía.

A Sofía le preocupan las desigualdades que esto va a crear, “una brecha tremenda no solo entre unos alumnos y otros sino sobre todo entre una educación y otra porque en la concertada sí que se han renovado los refuerzos covid, no sabemos por qué allí son necesarios y en la pública no. Me alegro que allí lo sean, critico que en la educación pública no se vea y se nos discrimine de esa forma, a nosotros y a los alumnos”, cuestiona.

“Tú dile a cualquier persona que esté en su casa que con la temperatura que hace abra a las 9 de la mañana las ventanas y las puertas de par en par y se quede sentada seis horas sin moverse. Y pídele que haga un examen, que se concentre, que aprenda a leer como los míos en primero de primaria. Y cómo les explico yo que me voy a ir y que ese refuerzo no es posible. Las condiciones en las que se trabajan de verdad son muy difíciles y ahí seguimos, los niños vienen con mantas, y que se los trate como un número, que digan no, ya no hace falta el refuerzo. ¡Perdona! ¿Y el esfuerzo que están haciendo para ir al colegio para ganar todo lo que han perdido? En sonreír ¿Todo el esfuerzo que han hecho durante la pandemia? Y castigarles de esa manera me parece terrible”, concluye.

Marta Ferrero Barrero forma parte del Ampa del Instituto de Educación secundaria José García Nieto de las Rozas, y ratifica que llevan un curso con muchas dificultades. “Empezamos con la falta de muchos profesores, se han ido incorporando poco a poco y ahora se rescinde el contrato a este profesorado sin mucho sentido”.

“Muchos profesores de refuerzo ya llegaron muy tarde, muchos de ellos por lo menos un mes y medio después de empezar el curso», afirma Marta Ferrero.

“Lo primero que habría que destacar es que esos profesores de refuerzo ya llegaron muy tarde, muchos de ellos por lo menos un mes y medio después de empezar el curso. En el caso de mi hijo pequeño de primero de la eso, uno de los “refuerzos covid” era su profesor de lengua porque el otro no había llegado y el titular estaba de baja por una enfermedad. Cuando llegó el “refuerzo covid ”llevaba un mes y medio sin profesora de lengua. Y ahora, un mes después, se le rescinde el contrato y vuelta otra vez a quedarse sin profesor”, describe.

Para el portavoz de la Plataforma por la Defensa de Centros Educativos Públicos de Calidad en Madrid, Fernando Mardones, la situación obliga a hacerse muchas preguntas para las que la comunidad carece de respuestas. “Si ahora se rescinden esos contratos, ¿qué va a pasar? ¿Quién va a atender a esos niños y niñas, a esos alumnos?, entendiendo que esas ratios se van a mantener. Porque no hay oposiciones a la vista, las bolsas de empleo ya están agotadas y las familias esperamos que eso se resuelva mediante el mantenimiento de esos contratos”, anticipa.

También hace hincapié en que la propia comunidad adquirió “cerca de 200 barracones para resolver el tema del espacio generado al reducir las ratios. ¿Qué va a pasar con esa inversión millonaria que se ha hecho? Porque al haber menos profesores imaginamos que no van a dejar al alumnado solo. Incluso en algunos centros todavía están recibiendo los barracones y ya no van a tener profesores”, alerta.

No sin mi profe 3
Profesores de la pública se concentran en Sol contra la no renovación de los refuerzos covid-19.
Dani Gago

“No puede ser que quieran reducir otra vez en educación pública. Buena parte de la comunidad educativa está reconociendo que esa bajada de ratios supone una mejora en la atención del alumnado, entonces queremos que ese número de profesorado se mantenga”, exige Mardones.

El 3 de diciembre la Asamblea de Madrid aprobó la Proposición No de Ley (PNL) por la cual “se insta a la Comunidad de Madrid a mantener a todo el personal contratado por la consejería de Educación, al menos durante todo el curso académico 2020/2021”. Contó con el voto favorable de todo el arco de la izquierda y la abstención de los tres partidos del gobierno autonómico: PP, Ciudadanos y Vox, pero por ahora Díaz Ayuso se mantiene inflexible con el sistema de enseñanza público.

A las privadas concertadas se los garantizan

La resolución de la Dirección general de Educación Concertada de la Comunidad de Madrid que amplía “la dotación de recursos extraordinarios a los centros privados concertados” a todo el curso 2020/2021 está generando enorme malestar en las familias y entidades vinculadas a la escuela pública que se verán afectadas por el corte de los refuerzos covid.


Educación



Volver al cole en septiembre como si fuera otra vez marzo

La comunidad educativa se prepara para exigir un comienzo de curso seguro. La falta de espacio y la carencia de profesorado suficiente, preocupa a docentes y familias, que se preguntan por qué no se ha avanzado en los últimos meses y cómo pueden aplicarse los protocolos sin medios.

“Es gravísimo. La consejería prorroga hasta final de curso los contratos del profesorado de refuerzo por la pandemia en los centros privados y concertados, mientras que despide en diciembre a los profesores de refuerzo en los centros públicos. No hay derecho. Es un nuevo ataque a la educación pública”, se lee en uno de los mensajes que circulan por los grupos de wasap de padres y madres, en los que se pide “difundir la orden”.

Según el titular de esa Dirección, Manuel Bautista Monjón, que firma la resolución con fecha 2 de diciembre, la ampliación de la asistencia con dinero público se justifica por “la continuidad de la crisis sanitaria por el covid-19”, un extremo que las familias consideran no se ha contemplado para el caso de la pública.

“La dotación de los recursos excepcionales de personal docente para la creación de grupos en los centros privados concertados, queda prorrogada en cada centro hasta el último día lectivo del curso escolar 2020-2021, por lo que se mantendrán continuadamente hasta dicha fecha las horas de profesorado en los términos autorizados a cada centro en el primer cuatrimestre del curso 2020-2021”, dice en la descripción de recursos a los que se aplica la extensión de las ayudas.

Las nuevas disposiciones prorrogan los tiempos que se habían fijado en la resolución del 31 de agosto, que estaban acotados al primer cuatrimestre del curso en marcha. No obstante, fija el atenuante de que todas las medidas “tienen carácter temporal y excepcional” y se mantendrán durante el curso escolar 2020-2021, siempre en función de la evolución de la pandemia. 

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