“Ahora mismo estamos bajo mínimos, ha habido mucha gente de baja que no se ha repuesto y además nos quitan 16 personas más. Vamos a tener que cerrar servicios”. Ana Nogales es enfermera en la UCI del hospital Severo Ochoa de Leganés y con una pancarta con la que reivindicaba esta situación ocupaba hoy la primera línea de la protesta a las puertas de este hospital. Este centro perderá 16 efectivos a causa de los traslados forzosos que ha comenzado a ordenar la comunidad de Madrid en favor de las nuevas instalaciones sanitarias del Isabel Zendal, en Valdebebas.

Personal y vecindario de una decena de hospitales han manifestado hoy su rechazo a estos traslados, que se ejecutan para un hospital que nace sin plantilla propia y tras no completar los 669 sanitarios necesarios con voluntarios. Desde el Hospital Doce de Octubre, que sufrirá 52 pérdidas y lidera la tabla, un nutrido grupo de vecinos y manifestantes han copado la entrada, llegando a cortar la carretera.

“Yo estoy sobre aviso. Me llamarán con 24 horas de antelación y me tendré que incorporar en el Zendal, abandonando mi puesto actual. El cambio me parece fatal, ya no por lo personal, sino por el trato que se le va a dar al paciente”

La protesta también ha tenido eco en el Hospital de la Princesa, en el de Getafe, en el Ramón y Cajal, en el Infanta Leonor o en el Príncipe de Asturias. “Yo estoy sobre aviso. Mi supervisora me dijo que me llamarán con 24 horas de antelación y me tendré que incorporar en el Zendal, abandonando mi puesto actual”, explica una trabajadora del Príncipe de Asturias a El Salto, horas antes de acudir a la concentración. “El cambio me parece fatal, ya no por lo personal, tardaré dos horas ida y dos horas vuelta hasta Valdebebas, sino por el trato que se le va a dar al paciente. Un paciente ahí no va a tener intimidad ninguna porque están todos juntos. Cuando le tengas que cambiar la cuña a alguno, ¿que vas a hacer?”, se pregunta.

Esta trabajadora lleva desde marzo renovando contratos de refuerzo (conocidos como contratos covid). “Hasta cinco he encadenado ya. Y ahora me cambian de lugar. Vivo en una inestabilidad absoluta”, se queja. Desde el Severo Ochoa, Ana Nogales, confirma el estado de cansancio físico y moral que reina entre las plantillas. “Estamos agotadas. Yo trabajo en UCI, todo el día con el EPI puesto y hasta arriba de trabajo y encima te das cuentas qque cada vez nos merman más. Se une al agotamiento el ver que no nos apoyan, que no nos ayudan”

Mientras el Zendal recibe a sus primeros pacientes, los datos epidemiológicos de la comunidad de Madrid se alejan mucho a los de la primera ola, con una incidencia de 195 casos por 100.000 habitantes y con un 25% de UCIs con pacientes covid. “El Zendal ahora mismo no tiene sentido. Va a tener 16 camas de UCI, ¿qué van a aligerar?. Lo único que nos va a hacer es restar en personal y en prestaciones a la población. No vamos a poder recortar las listas de espera”, concluye Nogales.

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