El 25 de octubre de 2020 fue un día histórico. Fue el día en que más de 14 millones de personas estaban llamados a votar en un plebiscito para cambiar la Constitución de 1980, heredada de la dictadura de Pinochet y aún vigente en Chile. Queriendo hacer un registro sonoro de la jornada, salimos a la calle, al exterior de los colegios electorales del centro de Santiago para preguntarle a la gente cómo se sentían.

Esta consulta fue vista como una conquista del estallido social que prendió el país un año antes y que fue fruto también de la organización social que se daba desde el 2006 y que se volvió más intensa en estos últimos años. La “Revolución de los pingüinos” – la movilización de los estudiantes por una educación pública y de calidad -, la lucha mapuche y el movimiento feminista marcaron el camino de la movilización más amplia y numerosa desde el retorno de la democracia.

Con un 50,2% de participación, el 78% se decantó por redactar una nueva Constitución y hacerlo mediante una Convención Constituyente. 155 miembros serán elegidos por votación popular y con un sistema paritario.

Aún no está claro cuántos escaños se reservarán para los pueblos originarios y cómo se garantizará la representatividad de las iniciativas independientes, es decir, fuera de los partidos políticos que asegure el recambio político que tanto se exigió durante las protestas. Desde las asambleas creen que las manifestaciones continuarán hasta que no se repare la violación de Derechos Humanos que se desarrolló durante el estallido y que dejó miles de heridos, lesiones oculares, tortura sexual y decenas de muertos a manos de las fuerzas represivas del Estado.

Con los interrogantes puestos sobre la mesa, la rebautizada Plaza de la Dignidad, símbolo del estallido social chileno, la noche del 25 de octubre, cuando los colegios electorales cerraron, volvió a bullir, esta vez se celebró la victoria de un Chile que quiso borrar el legado de Pinochet.

*Este podcast ha sido realizado desde Santiago de Chile para El Salto. Gracias a las personas que nos regalaron su testimonio y a Marcia por ayudarnos con las entrevistas.

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